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lunes, 14 de enero de 2013

Nuevos proyectos en camino

Obra de: Alba Cerezo, autora del blog Piedra, papel y madera

domingo, 22 de julio de 2012

Leemos

"...a veces leemos porque hemos abandonado otras cosas".

Que se levanten los muertos de Fred Vargas

viernes, 22 de junio de 2012

Investigar

«Perdona, pero la ves muy bien. Quieres investigar. No importa qué y no importa dónde con tal de investigar.
- ¿Y qué?
- Pues que no inventes lo que no existe para ignorar que has perdido lo que existe. Nosotros taparemos de nuevo el hoyo».
Fred Vargas, Que se levanten los muertos

jueves, 21 de junio de 2012

Imaginación

Hace meses que lo llevo pensando: los niños parecen tener cada vez menos imaginación. No les gusta la fantasía ni la ciencia ficción, no les gusta leer ni tienen libros favoritos. En ocasiones sucede el milagro (que no debería serlo) de encontrar pilas de libros cerca de un niño o encontrarnos al enano perdido en una biblioteca. Tampoco es que los adultos sean mejores, sino más bien lo contrario. Parecemos perder la ilusión, la chispa, la alternativa, las diversas realidades creadas... todo en detrimento de un día a día urgente y adecuado. Claro que no todos. Yo ya llevaba tiempo envidiando a quienes soñaban despiertos o dormidos y tenían historias que contar. Ahora sé que yo también las tengo y algunas he decidido compartirlas con quienes os paseéis por aquí por casualidad. Pero, ¿acaso no teméis no saber contar o inventar historias para leer y entretener a vuestros hijos si algún día los tenéis?

Os invito a cambiar el parque por la librería, el papel por las hojas digitales y la rutina por unas gotas de inventiva.

viernes, 8 de junio de 2012

El desierto desde el que no dejo de escribir

En la ciudad en la que vivo ya ha empezado a no dejar de hacer calor en ningún momento ni a bajar de los 40º C en las horas centrales del día. Ni siquiera refresca por la noche. Se podría decir que ha empezado el verano antes de tiempo porque esta noche seguía habiendo 30º C  sin sol ni estrellas. Creo que a medio día nos habríamos achicharrado tal cucarachas salteadas al sol si no hubiésemos ido persiguiendo la sombra.
Todo suena a ramas secas. Todo huele a aire caliente y humedad. No hay rastro de lluvia ni lo habrá en meses. Nuestros cuerpos sudan, se vuelven pegajosos, derraman litros, se funden y deshacen, pierden su volumen.
Ahora hace calor, la ciudad está en silencio, nos refugiamos en casas que se convierten en hornos o iglús y seguimos trabajando como lo hacen las hormigas. Los sureños nos adaptamos, no decidimos dormir ni quejarnos como lo hacen en alguna que otra ciudad del Norte y si lo pensamos hacer preferimos tomar un granizado. ¡De horchata si puede ser! Nos despertamos sin despertador, con el cantar de los pájaros que se han quedado en nuestra ventana o en la palmera de enfrente. Nos levantamos cada día y dejamos que se enfríe el café o lo cambiamos por leche. Pasamos del agua caliente del invierno al agua fría y elegimos la ropa con menos tela que podamos encontrar en nuestro armario. Soñamos despiertos con las olas del mar y con algo de melancolía. Luchamos contra mosquitos, avispas y cucarachas, pero apagamos la radio para escuchar el canto de los grillos al volver a casa después del trabajo. Es un poco como vivir en el desierto, solo que los oasis están en nuestro interior.

El kippel

Puede que quien se pasee por estas líneas se piense que la novela de Philip me obsesiona por completo, pero no hay nada más reconfortante que observar que otros escriben y teorizan, quizás a sabiendas, quizás no, sobre aspectos y temas previstos por una visión pasada de nuestro futuro.
Así, leyendo un artículo en una revista de divulgación científica, me he encontrado con un artículo sobre el trabajo del Dr. Rathje y la basurología. Según Rathje, quien investiga aquello de lo que se deshace el ser humano en expediciones arqueológicas en vertederos cual kippel que invade el mundo en la novela de K. Dick, nuestra basura conformaría la huella de nuestra existencia actual para las siguientes generaciones. ¡Qué bien! pensaríamos irónicamente algunos... cuando en realidad nuestra propia contribución a la contaminación o degeneración del planeta se convierte en el vestigio del paso del hombre moderno por la Tierra. Probablemente esta triste observación sea en realidad el único argumento positivo desde un punto de vista estrictamente científico.
Pero la generación de kippel va más allá: en cierto modo siente el vacío y se produce a sí misma. De forma extensiva, lo arrasa todo como reacción al propio abandono del hombre. Y es para preguntarse: ¿Acaso no nos abandonamos? ¿No hacemos lo mismo con gobiernos que no miran, que ladean la cabeza y cierran los ojos sobre aquello que no les es económicamente rentable? ¿No nos sentimos atrapados, nosotros meros ciudadanos del mundo? ¿Acaso no queremos escapar del kippel?
Y sin embargo nos quedamos en nuestra tierra, desolada y rota, seca... esperando encontrar un último indicio de vida entre las ruinas para seguir luchando. Esperamos encontrar esa pequeña araña que trepa entre los vestigios de nuestra vida.

sábado, 26 de mayo de 2012

Las hormigas

El mar estaba en calma y no era emocionante, pero pese a las fechas la playa ya estaba llena, había demasiados cuerpos, ruidos y gritos.También había hormigas de esas que aparecen de la nada en los hombros y otras que trepan desde los dedos de los pies por las piernas y hasta mis muslos. ¿Me querían comer a mí? Yo prefiero pensar que la crema solar era lo que me convertía en comida, en un cachito de carne para darles de comer a las hormigas.
Harta de ser sólo un pienso humano, decidí volver, mirar en el espejo lo que quedaba de mi cuerpo y escribir a mano páginas y páginas de emociones fuertes. Con suerte, así volverían las olas y yo iría a verlas.

martes, 22 de noviembre de 2011

Una romántica incurable

"Al igual que muchas personas que había conocido en su vida, Drumlin la había llamado una romántica incurable. Una vez más Ellie se preguntó por qué muchos consideraban esa peculiaridad como un defecto que les producía vergüenza.
Para Ellie, el romanticismo había sido la fuerza motriz de su vida, fuente de innumerables placeres. Defensora y practicante del romance, partió a reunirse con el hechicero."

Contacto
Carl Sagan

domingo, 23 de octubre de 2011

Necesidad de huir

En días como hoy necesito huir. Son días en los que la comprensión es inexistente y la aceptación de otro punto de vista también. Es ese momento en el que tu argumento se ve enfrentado al de otras tres generaciones de toda una familia, como cuando esa especie de "asco" que me produce a veces mi propia especie no la comparten a mi alrededor. Es como cuando por mucho que tu voz intentase ser escuchada, ningún miembro del tribunal entendiera a razones. Y en situaciones como esta, es una lástima, pero tampoco puedo huir. A mí alrededor están quienes me trajeron hasta aquí y ahora, quienes me llevaron en parte a ser quién soy yo, quienes me educaron, amaron y cuidaron. Creen ser la voz de la razón, imponiéndose a gritos alrededor de la mesa y sin escuchar con atención. Te hacen callar, resignada, en la cima de tu silla, para que comas y engordes un poco más, pero ¿para qué? ¿Convencer de que su opinión es más valiosa, más ética, más justa? ¿Convencer de que tienen razón, de que el famoso "ojo por ojo, diente por diente" que está escrito en la Biblia es lo que justifica nuestros actos?
¿Pero acaso porque la dichosa frase hecha sea una cita de un documento tan "sagrado" justifica nuestro comportamiento como el correcto? ¿No puede ser dolorosa y conmovedora la muerte de un ser humano independientemente de su edad, de su comportamiento deportivo, de los riesgos asumidos o de las precauciones tomadas? ¿Acaso matar a un asesino no nos convierte en asesinos? ¿O quizás la barbarie perpetuada por uno justifica la maldad y la venganza de los que sobreviven? Son muchas preguntas, que se pueden abordar desde miles de puntos de vista distintos, por personas diferentes, con culturas, lenguas, edades, vivencias distintas... pero claro que para abordarlas y pensar un poco, también estaría mejor bajar la voz y atender. Evitar los gritos y con calma, aguzar las orejas, me parece la cualidad del más sabio, o quizás del más humano.
Un día y otro y otro más, a mí ya me dijeron de bajar la voz, no de callar. Un gran consejo. Desde entonces he intentado bajar el tono, oír, escuchar y pensar, sin por ello silenciar mi propia voz. Y de esta manera, he podido oírme a mí misma, tanto a mis juicios como a las grandes, pequeñas y miles de dudas, a escuchar y aceptar la existencia de otra opiniones similares o contrarias, ajenas y extrañas. He atendido y las he criticado para bien y para mal, en eso consiste la crítica. Algunas las he aceptado y almacenado en mi caja fuerte, mientras otras las he rechazado pero con argumentos y razones propias. Y desde entonces procuro no imponer porque la riqueza del hombre es su inteligencia y su pensamiento, si es que considera que lo tiene.
Pero cuando sientes que te imponen un mismo juicio, contrario al tuyo propio, por más que hayas expuesto y alzado tu voz sin subir el volumen, entonces sientes la derrota social, las ganas de abrir el cerco y huir, para que a tu propio pensamiento no lo encarcelen. Necesitas huir en la lectura, hacia una vida ajena, en un pensamiento lejano, hacia otro paisaje con un aire fresco y una luz distinta. Lo único que acabas queriendo es huir a toda prisa para refugiarte en unos brazos comprensivos que, suaves y amables, silenciosos y atentos, entiendan de valores y aceptación del otro.

domingo, 2 de octubre de 2011

J'attends

J'attends un peu d'être en retard avant d'me sortir du lit
Pas d'réveil en fanfare, c'est un état d'esprit
J'attends qu'le lait dans l'bol ait la couleur des céréales
Et c'est réel en général pas d'réveil idéal

[...]
Puisque le temps n'm'attend pas, moi je l'attends d'moins en moins
Et je remets à aujourd'hui c'que j'ai envie de faire demain
Alors quand j'peux j'agis et quand j'le sens j'm'exprime
Ca changera p't'être pas l'monde mais si tu sais lire entre les rimes
Tu comprendras ma pensée et mes façons d'avancer
Avant qu'il soit trop tard je me prépare et j'essaie
J'attends toujours l'ascenseur, j'attends toujours les feux verts
Mais j'ai le sourire sincère et je garde l'esprit ouvert
Alors je rentre chez moi enfin pour une soirée sabbatique

[...]

miércoles, 3 de agosto de 2011

Tokio Blues I

- ¿Envidias mi vida?

- No, no la quiero para mí -añadí-. Estoy demasiado acostumbrado a ser yo.


Murakami, H. (2005).Tokio blues. p.78