Cuando el alma tiene hambre y el cuerpo se muere por falta de palabras en el estómago, sólo los libros consiguen saciar por unas horas:
- Le Projet Shiro
- El viento comenzó a mecer la hierba
- Italians
- Found in Translation
- Debout les morts
- Soy leyenda
- Je l'aimais
- La felicidad conyugal
- Rayuela
- El fin es mi principio
- Cereza roja sobre losas blancas
http://lady-sai.blogspot.com/search/label/Lost%20in%20translation
viernes, 14 de junio de 2013
jueves, 23 de mayo de 2013
One lover's quotation
By Michael Noval:
"Everyone, naturally, wants love, but the real thing when it arrives, is cruel, disconcerting, and frightening. One's partner refuses merely to be an object, a thing, an impersonal presence, and demands one's precious time, careful reflection, and emotional entanglement".
"Everyone, naturally, wants love, but the real thing when it arrives, is cruel, disconcerting, and frightening. One's partner refuses merely to be an object, a thing, an impersonal presence, and demands one's precious time, careful reflection, and emotional entanglement".
sábado, 6 de abril de 2013
Only need the light
Well you only need the light when it's burning low
Only miss the sun when it starts to snow
Only know you love her when you let her go
Only know you've been high when you're feeling low
Only hate the road when you're missing home
Only know you love her when you let her go
And you let her go
Staring at the bottom of your glass
Hoping one day you'll make a dream last
But dreams come slow and they go so fast
You see her when you close your eyes
Maybe one day you'll understand why
Everything you touch, oh it dies
Staring at the ceiling in the dark
Same old empty feeling in your heart
'Cause love comes slow and it goes so fast
Well you see her when you fall asleep
But never to touch and never to keep
'Cause you loved her too much and you dive too deep
Una fuerza de cohesión
Existe, a mi particular modo de entender, una fuerza en el universo que atrae entre sí casualidades aparentemente inconexas. Esta fuerza no sólo le da una cierta cohesión a la vida, sino que produce una serie de colisiones que trazan un hilo invisible hacia delante aunque perfectamente trazable mirando para atrás. Así, como cuando miramos por encima del hombro mientras seguimos caminando.
Estaría bien, desde luego, que al autor principal, en su intento de crear situaciones, producir hechos y darles un orden de aparición y por tanto una cierta cohesión, no se le apresara, censurara o lavara el cerebro. El autor, como todo buen escritor, siempre debería ser dueño de su pluma y de su obra, una tan presente que nadie debería asumir el legítimo derecho que no poseen de eliminar algunos de sus fragmentos o incluso decidir sobre el transcurso o el orden de los acontecimientos de esa historia. Una historia en la que esas mismas personas podrían aparecer como figurantes pero que de ninguna manera les pertenece.
Estaría bien, desde luego, que al autor principal, en su intento de crear situaciones, producir hechos y darles un orden de aparición y por tanto una cierta cohesión, no se le apresara, censurara o lavara el cerebro. El autor, como todo buen escritor, siempre debería ser dueño de su pluma y de su obra, una tan presente que nadie debería asumir el legítimo derecho que no poseen de eliminar algunos de sus fragmentos o incluso decidir sobre el transcurso o el orden de los acontecimientos de esa historia. Una historia en la que esas mismas personas podrían aparecer como figurantes pero que de ninguna manera les pertenece.
viernes, 29 de marzo de 2013
A Jorge
Ella iba y venía, por trabajo, por amistad, con ilusión y ganas y desganas. Iba, sí. Se iba, también.
Siempre que llegaba, lo hacía entre sonrisas y ojos brillantes como soles. Mientras se encontraba allí, en aquella casa, rodeada de muebles, libros, juguetes, bicis y kimonos, él no dejaba de mirarla, le observaba, le pedía abrazos, le pedía besos, rozaba su nariz con la suya, le enseñaba sus dientes y se pasaba las horas contándole historias. Mientras le escuchaba, se pasaba los minutos acariciando con sus manos minúsculas sus mejillas para luego enredar sus dedos en su pelo. No dejaba de mirarla, los ojos bien abiertos. Le daba igual las historias, los cuentos, las palabras, sólo miraba con los ojos bien abiertos. Quería verla, saber y aprender de ella. Quería sus manos y acariciaba el rojo de sus uñas hasta que después de un rato levantaba la cabeza, le preguntaba por su vestido rojo y decía mil y una vez a todo el mundo: yo la quiero mucho.
Cuando llegaba la hora de irse, ella cogía su bolso mientras el brillo de su mirada se desvanecía de repente. Se borraba en un instante aquella sonrisa ingenua e inocente, y se dibujaba una mueca seguida de las primas lágrimas que iniciaban un llanto interminable. Pero ella, sin poder hacer más que promesas sobre su vuelta, se iba escondiendo hasta llegar a la puerta y de puntillas desaparecer tras ella por el pasillo que le llevaba de nuevo a su propia vida.
martes, 19 de marzo de 2013
Una sopa de pensamientos
El chocolate sabe a
fresa.
El azúcar empieza a
sobrar en el café.
El abrigo cuando no
hace frío.
El ruido en el ruido.
La vida, mucha vida
en la noche.
Un libro con páginas
sin leer.
El espacio que sobra,
cuando no hacen nada
por no chocarse contigo.
El pinta uñas sin
secar
al cenar con las
manos.
Los labios rojos y
todas sus huellas,
en la comisura de los
labios,
en el cuello de la botella...
en la piel morena.
La percepción de la
vida
a través de las notas,
de mi lengua, la de ellos, la de los que viven
lejos,
de la
música... y en el silencio.
Destellos de sol en tus
ojos.
La ilusión en mis
labios.
El placer en la risa.
El miedo en un gesto.
Ser feliz sólo con
querer serlo.
Palabras sin sentido
pero con significado.
Yo me entiendo, tú a
veces también...
No todo el mundo
quiere entender.
La noche, muy oscura
pero con la luz de los faros
que la convierten en
día pese a la hora.
Muchos referentes y
ninguno al que quiera asemejarme.
Una memoria finita
con líneas desaparecidas
por entre su aparente
infinidad.
Yo siendo yo.
Un kata o una forma,
volvemos a lo mismo.
Un combate de los ojos en una mirada.
Encuentros en
divergencias.
Como siempre puntual
en la propia impuntualidad.
Ganas de llegar a
tiempo llegando tarde.
Soñar despierta.
Tenerlo todo y que te vean sin nada.
Ir caminando por la Gran muralla
desde mi taburete de madera.
lunes, 11 de febrero de 2013
El desayuno de un lunes de febrero
Una manta, un English Breakfast Tea, una gota de leche, una cucharadita de azúcar, una tostada, mantequilla, mermelada de mora, un sándwich de galletas con miel, un vaso de zumo de naranja, un libro abierto y The National.
El sol del invierno entra por la ventana, bajo la persiana. El desayuno está en la mesita. Cojo la manta y acerco el sillón. Me siento y coloco los pies dentro, caben ellos también en el sillón. Con cuidado cojo el libro con la mano derecha. Mi mano izquierda prefiere encargarse de la taza caliente. No sé si éste será un acierto. Abro el libro por la página 279 y las líneas se van siguiendo, se van comiendo la una a la otra, hambrientas. Viajan, están en China, en Japón, pasan por Italia,Tailandia y me llevan de vuelta a China. Respiran otra vida, otro lugar en el que me gustaría cambiar mi té inglés por un té de jazmín.
El sol del invierno entra por la ventana, bajo la persiana. El desayuno está en la mesita. Cojo la manta y acerco el sillón. Me siento y coloco los pies dentro, caben ellos también en el sillón. Con cuidado cojo el libro con la mano derecha. Mi mano izquierda prefiere encargarse de la taza caliente. No sé si éste será un acierto. Abro el libro por la página 279 y las líneas se van siguiendo, se van comiendo la una a la otra, hambrientas. Viajan, están en China, en Japón, pasan por Italia,Tailandia y me llevan de vuelta a China. Respiran otra vida, otro lugar en el que me gustaría cambiar mi té inglés por un té de jazmín.
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