Sin tiempo de escribir tonterías, sin tiempo para contar mi vida, ni tampoco cosas feas, ni bonitas, ni nada.
Sólo tengo tiempo para la tesina o trabajo fin de máster o como se llame.
En fin, poco tiempo para todo, pero esperemos que para vivir un mínimo sí.
Hasta la próxima que pueda escribir, querido blog y queridos seguidores.
http://lady-sai.blogspot.com/search/label/Lost%20in%20translation
miércoles, 22 de junio de 2011
miércoles, 8 de junio de 2011
Decisiones
Digo yo:
La vida es un cúmulo de decisiones acertadas en el momento en el que se toman, pero casi siempre equívocas en los tiempos venideros. Si éstas son acertadas, no hay decisiones erróneas, sino arrepentimiento o extrañeza por la falta de la propia sensatez en el pasado. Parece lógico que lo único que se puede salvar es un futuro lleno de nuevas y constantes decisiones que tomar. Se podría decir que la vida de uno mismo se resume en la suma de decisiones.
Por eso hay que ser valiente, pues como dicen "el miedo a sufrir es peor que el propio sufrimiento". ¿Acaso no te vas a tirar? A ver qué hay después. ¿No tienes curiosidad? Y, ¡oye! Además, ¿cómo puedes saber a ciencia cierta que mañana te vayan condenar a sufrir? Menudas chorradas esas de las que tenemos miedo los humanos, o por lo menos los que todavía tenemos corazón.
... the risk I'll always take...
La vida es un cúmulo de decisiones acertadas en el momento en el que se toman, pero casi siempre equívocas en los tiempos venideros. Si éstas son acertadas, no hay decisiones erróneas, sino arrepentimiento o extrañeza por la falta de la propia sensatez en el pasado. Parece lógico que lo único que se puede salvar es un futuro lleno de nuevas y constantes decisiones que tomar. Se podría decir que la vida de uno mismo se resume en la suma de decisiones.
Por eso hay que ser valiente, pues como dicen "el miedo a sufrir es peor que el propio sufrimiento". ¿Acaso no te vas a tirar? A ver qué hay después. ¿No tienes curiosidad? Y, ¡oye! Además, ¿cómo puedes saber a ciencia cierta que mañana te vayan condenar a sufrir? Menudas chorradas esas de las que tenemos miedo los humanos, o por lo menos los que todavía tenemos corazón.
... the risk I'll always take...
lunes, 30 de mayo de 2011
Encargos y lentejas
Encargos y lentejas
O lentejas y encargos. O también traducciones, lentejas y revisiones... Porque si abres el bote de lentejas, al final sabes que vas a comer lentejas casi a diario.
Pues sí, al igual que en la vida, no nos gustan ciertas cosas que al final nos tomamos bien. Y es que por muy raro que parezca, me han acabado gustando las lentejas. De la peor forma que uno podría imaginar: en ensalada. Sí, frías y fastidiando mis ricas ensaladas. Es verdad, no superan mi ensaladas de canónigos, tomate, queso de cabra y pasas... pero se pueden comer y con ganas. Vamos, que no son repugnantes y hasta apetecibles.
Lo mismo sucede con los encargos, tienes que utilizar Windows en lugar de tu querido Linux, y programas de traducción por ordenador como SDL Trados... que no te gustan, lo entorpecen todo o casi, y van a paso de tortuga, o como si intentaras mover un muro de cemento pero con el ratón. Entonces, al final, después de más de 2000 palabras traducidas y otras tantas revisadas, como que ya no te molesta: ya te has hecho a la idea. En fin, no es que te gusten, pero por lo menos has dejado de odiarlas, las lentejas claro, ¿o los encargos?
Lo triste es que al final acabas aceptando y adaptándote a lo que en un principio rechazabas. Te haces usar lo que te es perjudicial cuando por otro lado tienes todo lo mejor. Entonces me pregunto, ¿me habrán comido la cabeza? ¿Acaso he perdido el poder de mi voluntad de elegir entre lo que me conviene y lo que no, optando por lo segundo? Esto es absurdo... igual sólo abré recapacitado un poco. Aunque y sí... y sí lo que duele y das asco al final se acaba aceptando. ¿Y si al final, bien que mal, acabo pensando que por lo menos las lentejas sí que son sanas?
O lentejas y encargos. O también traducciones, lentejas y revisiones... Porque si abres el bote de lentejas, al final sabes que vas a comer lentejas casi a diario.
Pues sí, al igual que en la vida, no nos gustan ciertas cosas que al final nos tomamos bien. Y es que por muy raro que parezca, me han acabado gustando las lentejas. De la peor forma que uno podría imaginar: en ensalada. Sí, frías y fastidiando mis ricas ensaladas. Es verdad, no superan mi ensaladas de canónigos, tomate, queso de cabra y pasas... pero se pueden comer y con ganas. Vamos, que no son repugnantes y hasta apetecibles.
Lo mismo sucede con los encargos, tienes que utilizar Windows en lugar de tu querido Linux, y programas de traducción por ordenador como SDL Trados... que no te gustan, lo entorpecen todo o casi, y van a paso de tortuga, o como si intentaras mover un muro de cemento pero con el ratón. Entonces, al final, después de más de 2000 palabras traducidas y otras tantas revisadas, como que ya no te molesta: ya te has hecho a la idea. En fin, no es que te gusten, pero por lo menos has dejado de odiarlas, las lentejas claro, ¿o los encargos?
Lo triste es que al final acabas aceptando y adaptándote a lo que en un principio rechazabas. Te haces usar lo que te es perjudicial cuando por otro lado tienes todo lo mejor. Entonces me pregunto, ¿me habrán comido la cabeza? ¿Acaso he perdido el poder de mi voluntad de elegir entre lo que me conviene y lo que no, optando por lo segundo? Esto es absurdo... igual sólo abré recapacitado un poco. Aunque y sí... y sí lo que duele y das asco al final se acaba aceptando. ¿Y si al final, bien que mal, acabo pensando que por lo menos las lentejas sí que son sanas?
viernes, 27 de mayo de 2011
Les indignés
No hay palabras, sino sólo angustia. Es lo que siento cada vez que vuelvo a ver lo que ha pasado hoy en Barcelona, ciudad de mi país, España, en la que no se tendría que apalear o maltratar a la gente sin razón. Y es que simplemente eran manifestantes pacíficos como tú y como yo. De hecho, en mi país, en teoría tampoco se permite que un ser humano apalee a un perro. Así que ¿por qué sí que se ordena apalear a una persona?
No os voy a copiar la entrada de mi informador, pero sí que podéis leerle o ver las imágenes (quien sea valiente y tenga estómago para ello) aquí.
No os voy a copiar la entrada de mi informador, pero sí que podéis leerle o ver las imágenes (quien sea valiente y tenga estómago para ello) aquí.
El desayuno
Algo bueno del taller de comunicación oral para el TFM... El ejercicio consistía "símplemente" en leerlo, de pié delante de los compañeros, y entonando. Pero, aunque te toque otro poema, es imposible que no te marque éste, el que resume tus fines de semana mientras lo estás pasando tan mal en el taller.
Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».
Luis Alberto de Cuenca
Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».
Luis Alberto de Cuenca
sábado, 21 de mayo de 2011
Grandes cambios
¡Qué los españoles nos estamos manifestando! ¿Es eso normal? Qué se movilicen jóvenes, padres y ancianos, con o sin trabajo, para apoyar la causa. Pero y qué gran causa: se dice no a lo políticos corruptos, no al derroche de dinero en gente que no trabaje, no a que se nos prohiba expresarnos, no al paro, no a un futuro oscuro, no a una democracia de mentira; pero sí a una democracia real, una con jefes de gobiernos y representantes que nos representen de verdad, que nos escuchen, que se preocupen por el pueblo, un pueblo ansioso por conseguir un empleo, vivir en su país y no tener que buscar tan lejos como para dejarlo todo atrás; un pueblo formado y de sobra, competente y civilizado que solo pide que se cumplan sus derechos y no se rían en su cara; en definitiva, un pueblo de iguales unidos.
Que en pleno período de investigación para algunos, prácticas o exámenes para otros, llenemos las plazas españolas, que le plantemos cara a los políticos, es algo que hubiésemos tenido que hacer mucho tiempo atrás. Porque no es normal que llevemos cuatro años de crisis con el miedo al qué habrá después de la universidad, dónde estaré, qué tendré... o al ¿qué será de mí después? Porque no es normal que los jóvenes tuviéramos miedo. Porque tenemos que ser los valientes y que nos apoyen. Porque tenemos que poder elegir construir nuestro futuro con nuestras manos y en nuestro país, donde sea que queramos hacerlo. Y es que estamos en pleno 2011, en el futuro y parece que más que progresa, regresamos no al futuro, sino al pasado.
Pero yo, aunque me movilice, diría que sigo con el miedo en el cuerpo, porque ¿de verdad nos escucharán los sinvergüenzas de allí arriba? ¿De verdad harán algo por nosotros? ¿Conseguiré un trabajo después de tantísima formación? ¿Conseguiré vivir en dónde yo quiera? ¿O acaso tendré que huir de todo lo querido de España para poder vivir?
…
(Sí, muchos puntos suspensivos, porque no creo que nadie me pueda quitar ese miedo por muchos grandes cambios que pidamos ahora...)
Que en pleno período de investigación para algunos, prácticas o exámenes para otros, llenemos las plazas españolas, que le plantemos cara a los políticos, es algo que hubiésemos tenido que hacer mucho tiempo atrás. Porque no es normal que llevemos cuatro años de crisis con el miedo al qué habrá después de la universidad, dónde estaré, qué tendré... o al ¿qué será de mí después? Porque no es normal que los jóvenes tuviéramos miedo. Porque tenemos que ser los valientes y que nos apoyen. Porque tenemos que poder elegir construir nuestro futuro con nuestras manos y en nuestro país, donde sea que queramos hacerlo. Y es que estamos en pleno 2011, en el futuro y parece que más que progresa, regresamos no al futuro, sino al pasado.
Pero yo, aunque me movilice, diría que sigo con el miedo en el cuerpo, porque ¿de verdad nos escucharán los sinvergüenzas de allí arriba? ¿De verdad harán algo por nosotros? ¿Conseguiré un trabajo después de tantísima formación? ¿Conseguiré vivir en dónde yo quiera? ¿O acaso tendré que huir de todo lo querido de España para poder vivir?
…
(Sí, muchos puntos suspensivos, porque no creo que nadie me pueda quitar ese miedo por muchos grandes cambios que pidamos ahora...)
miércoles, 18 de mayo de 2011
Cosas de la noche
De noche, el ritmo cambia, la vida parece distinta... como a cámara lenta. Hay mucha gente que traduce. También hay gente que pasea, como nosotros, con las palmas juntas y los ojos bien abiertos, al acecho de cualquier aleteo. Hay quien escucha música, quién la compone, quien reproduce lo que vive o se reproduce. La noche es saber que nadie te escucha, nadie te vigila: simplemente mandas tú. Amas.
Un perfume.
Caricias en el pelo.
Un estremecimiento.
La carretera está vacía y puedes trazar tu camino, esbozar metas que igual se vendrán abajo con el día que inevitablemente llega a casi la misma hora, mañana. Pero soñar despierto cuando no se pueden recordar los sueños al despertar, también está bien. Además, si es con unos cereales con chocolate a media noche, ya lo tiene todo.
Un perfume.
Caricias en el pelo.
Un estremecimiento.
La carretera está vacía y puedes trazar tu camino, esbozar metas que igual se vendrán abajo con el día que inevitablemente llega a casi la misma hora, mañana. Pero soñar despierto cuando no se pueden recordar los sueños al despertar, también está bien. Además, si es con unos cereales con chocolate a media noche, ya lo tiene todo.
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