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martes, 6 de noviembre de 2012

Retrouvé sur plusieures pages

« - Tu sais ce qu'elle me reprochait ? Elle me reprochait d'être trop bavard. Tu te rends compte ? Moi... Trop bavard ! C'est incroyable, non ? Mais c'était vrai pourtant... Je posais ma tête sur son ventre et je parlais. Je parlais pendant des heures. Des jours entiers, même. J'entendais le son de ma voix devenue si grave sous sa peau et j'aimais ça. Un vrai moulin à paroles... Je la soûlais. Je la noyais. Elle riait. Elle me disait, mais, chut, ne parle pas tant, je ne t'entends plus. Pourquoi est-ce que tu parles comme ça ? »
Anna Gavalda
Je l'aimais, pages 77 et 78.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Un nuevo atardecer

A 3000 km de distancia o a millas aún desconocidas: un nuevo atardecer. Tiene el mismo sol pero distintos matices. Es tranquilo, no hay ruido ni sonido alguno. Las colinas se extienden verdes a lo lejos pero todavía no hace frío. Aún en pié, no me faltan fuerzas, no me faltan palabras, ni tampoco me faltan versos regalados.

jueves, 11 de octubre de 2012

Dulces de media noche

A media noche y con el frío acechando en la gélida oscuridad que se expandía del otro lado del cristal, no quedaba nada mejor que mezclar un puñado de arroz y buscarle un perfume de sabores. Cogí un limón, como los que dan los árboles de mi pueblo allá bajo el sol. Le quité la piel para darle algo de color a aquellos fragmentos tan pálidos. El agua se fue y como ella también era demasiado cristalina, cogí unas cuantas tazas de leche y seguí mezclando el todo mientras el fuego me calentaba las manos y el corazón. Todavía no ardía pero ya parecía no hacer tanto frío. Entonces cogí el azúcar y fui observando los pequeños granos caer entre aquellos colores de nieve con rayos de sol; se iban fundiendo mientras brillaban. Mientras, el perfume se elevaba, rozaba mis labios con aquellos hilos de vapor y se iba disipando en cada una de las habitaciones de esta nueva casa.

Ingredientes:
- 1 taza de arroz
- 250 gr de azúcar
- 4 tazas de leche
- La peladura de un limón
- Canela en polvo para la presentación y como principal dosis de realismo.

lunes, 8 de octubre de 2012

La raison de certains risques

«[...] Pourquoi prendre un tel risque?

Elena se leva et se dirigea vers la chambre. Elle s'arrêta dans l'embrasure de la porte et tourna légèrement la tête.

- Parce que trente pour cent, c'est toujours mieux que zéro... »

Le projet Shiro
David S. Khara

sábado, 29 de septiembre de 2012

A macchiato please

Aquí nadie viene acompañado salvo por el gadget que cada uno pueda llevar a cuestas o disimuladamente en el bolsillo. Sólo hay un café grande o diminuto como los que suelo tomar yo, de los de verdad, de esos cortos y muy fuertes pero con un toque dulce por la crema de leche y el azúcar moreno que se ha quedado atrapado en la superficie.
Algunos de los clientes invaden sus mesas con un periódico desplegado de par en par, pero todos se pusieron de acuerdo en mirar en la otra dirección. A mí no me atrae mucho la idea de darle la espalda a nadie así que por llevar la contraria he optado por sentarme de frente con mi muffin de frutas del bosque y terrones de azúcar como los de las chouquettes de París.
Lo que tampoco cambia entre lugares del norte de esta parte es la lluvia y mi invierno sureño que me ha alcanzado mucho antes de lo previsto. No ha dejado muchos estragos pero reboza el parqué de paraguas de colores que esquivar.
Cada uno de los presentes tendrá su historia, su país y su lengua pero todos nos encontramos en una cálida sala luchando por una pizca de conexión mientras seguimos solos en la compañía de muchos.
Pero no importa, queda aún mucho por hacer y el temporal siempre seguirá del otro lado de la puerta.

sábado, 8 de septiembre de 2012

135 Emily Dickinson

«El agua se aprende por la sed;
la tierra, por los océanos atravesados;
el éxtasis, por la agonía.
La paz se revela por las batallas;
el amor, por el recuerdo de los que se fueron;
los pájaros, por la nieve.»

sábado, 25 de agosto de 2012

El infernal viaje de la inteligencia

«No se despierta a un sonámbulo aunque parezca que se va a romper la crisma. Si esto último era cierto o no, lo ignoraba pero en lo que se refería a Marc, sí que lo sabía. No había que despertar a Marc mientras actuara como investigador. Si no, se derrumbaría. Sabía que desde que había salido del caserón hacía un rato, Marc se había lanzado como una flecha hacia su blanco, estaba claro, [...] Sin decir una palabra. Pero su intensidad, sus ojos ausentes, su violencia muda, sí, todo eso lo delataba... Marc estaba buscando, encontrando, corriendo hacia su blanco, [...] estaba desmontando la trama... Y ahora lo contaba.
Si le interrumpía, se convertiría en piedra y por esa razón había que dejarle acabar, terminar, regresar a puerto después de aquel infernal viaje de la inteligencia».

Que se levanten los muertos - Fred Vargas