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jueves, 20 de diciembre de 2012

¿Pero dónde estarán ahora?


Recuerdo tu mala letra ortográficamente perfecta, recuerdo tus palabras, aquel paisaje con sus picos, los sellos de colores y aquellos estampados, tus dibujos e inscripciones. Recuerdo aquel hombre feo, barbudo, oscuro y terrible como si lo tuviera delante de los ojos. Recuerdo haber dejado pegados por un segundo mis labios en tus palabras escritas. Si mi memoria no me falla, cogí aquellas postales y las acerqué a mi pecho con cuidado de no doblarlas en aquel breve abrazo. ¿Pero dónde estarán ahora?
Las echo en falta igual que a la capacidad pulmonar que debería tener y no tengo. Mi pulso se acelera, me sudan las manos, tengo miedo. Están ahí, en algún lugar. ¿Pero dónde?
Ahora que parece haber algo de orden, todo se ha convertido de nuevo en un caos. Solo que esta vez, el caos de esta habitación es invisible.
Venga, un poco de esfuerzo: respiremos con lo que nos queda de pulmones. Busquemos la luz blanca que recorre nuestro cuerpo. Recorramos con los sentidos y lo que queda de memoria cada gesto, cada movimiento y y el más mínimo desplazamiento. Un poco de chocolate entre medias no vendrá mal. Concentración. Seriedad. Un poco de serenidad. Otra bocanada de aire que se va soltando poco a poco por la boca con una certeza a medias que empieza a brillar:
«Tienen que estar ahí, entre las páginas de aquellos libros de tapa negra y roja que marqué de madrugada». 

lunes, 3 de diciembre de 2012

Un poco de Lev

«Me parecía claro y sencillo que había que vivir para ser feliz y creía que en el futuro habría mucha felicidad. Como si de pronto nuestra vieja y lúgubre casa de Pokróvskoe se hubiese llenado de vida y de luz».

La felicidad conyugal - Lev Tolstói

martes, 6 de noviembre de 2012

Retrouvé sur plusieures pages

« - Tu sais ce qu'elle me reprochait ? Elle me reprochait d'être trop bavard. Tu te rends compte ? Moi... Trop bavard ! C'est incroyable, non ? Mais c'était vrai pourtant... Je posais ma tête sur son ventre et je parlais. Je parlais pendant des heures. Des jours entiers, même. J'entendais le son de ma voix devenue si grave sous sa peau et j'aimais ça. Un vrai moulin à paroles... Je la soûlais. Je la noyais. Elle riait. Elle me disait, mais, chut, ne parle pas tant, je ne t'entends plus. Pourquoi est-ce que tu parles comme ça ? »
Anna Gavalda
Je l'aimais, pages 77 et 78.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Un nuevo atardecer

A 3000 km de distancia o a millas aún desconocidas: un nuevo atardecer. Tiene el mismo sol pero distintos matices. Es tranquilo, no hay ruido ni sonido alguno. Las colinas se extienden verdes a lo lejos pero todavía no hace frío. Aún en pié, no me faltan fuerzas, no me faltan palabras, ni tampoco me faltan versos regalados.

jueves, 11 de octubre de 2012

Dulces de media noche

A media noche y con el frío acechando en la gélida oscuridad que se expandía del otro lado del cristal, no quedaba nada mejor que mezclar un puñado de arroz y buscarle un perfume de sabores. Cogí un limón, como los que dan los árboles de mi pueblo allá bajo el sol. Le quité la piel para darle algo de color a aquellos fragmentos tan pálidos. El agua se fue y como ella también era demasiado cristalina, cogí unas cuantas tazas de leche y seguí mezclando el todo mientras el fuego me calentaba las manos y el corazón. Todavía no ardía pero ya parecía no hacer tanto frío. Entonces cogí el azúcar y fui observando los pequeños granos caer entre aquellos colores de nieve con rayos de sol; se iban fundiendo mientras brillaban. Mientras, el perfume se elevaba, rozaba mis labios con aquellos hilos de vapor y se iba disipando en cada una de las habitaciones de esta nueva casa.

Ingredientes:
- 1 taza de arroz
- 250 gr de azúcar
- 4 tazas de leche
- La peladura de un limón
- Canela en polvo para la presentación y como principal dosis de realismo.

lunes, 8 de octubre de 2012

La raison de certains risques

«[...] Pourquoi prendre un tel risque?

Elena se leva et se dirigea vers la chambre. Elle s'arrêta dans l'embrasure de la porte et tourna légèrement la tête.

- Parce que trente pour cent, c'est toujours mieux que zéro... »

Le projet Shiro
David S. Khara

sábado, 29 de septiembre de 2012

A macchiato please

Aquí nadie viene acompañado salvo por el gadget que cada uno pueda llevar a cuestas o disimuladamente en el bolsillo. Sólo hay un café grande o diminuto como los que suelo tomar yo, de los de verdad, de esos cortos y muy fuertes pero con un toque dulce por la crema de leche y el azúcar moreno que se ha quedado atrapado en la superficie.
Algunos de los clientes invaden sus mesas con un periódico desplegado de par en par, pero todos se pusieron de acuerdo en mirar en la otra dirección. A mí no me atrae mucho la idea de darle la espalda a nadie así que por llevar la contraria he optado por sentarme de frente con mi muffin de frutas del bosque y terrones de azúcar como los de las chouquettes de París.
Lo que tampoco cambia entre lugares del norte de esta parte es la lluvia y mi invierno sureño que me ha alcanzado mucho antes de lo previsto. No ha dejado muchos estragos pero reboza el parqué de paraguas de colores que esquivar.
Cada uno de los presentes tendrá su historia, su país y su lengua pero todos nos encontramos en una cálida sala luchando por una pizca de conexión mientras seguimos solos en la compañía de muchos.
Pero no importa, queda aún mucho por hacer y el temporal siempre seguirá del otro lado de la puerta.