El verdadero deseo, si se quiere tener uno, es el de ser uno mismo. Lo único que uno puede desear es dejar de tener elección, porque la verdadera elección no es la que se hace entre dos dentífricos, entre dos mujeres o entre dos coches. La verdadera elección es la de ser tú mismo. Si te acostumbras o haces ejercicios, si reflexionas, ves que esos deseos son una forma de esclavitud. Porque cuanto más deseas, más limitaciones te creas. Deseas una cosa hasta el punto de que no piensas en nada más, no haces nada más, te vuelves esclavo de ese deseo.
Tiziano Terzani, El fin es mi principio. Pág. 11
http://lady-sai.blogspot.com/search/label/Lost%20in%20translation
miércoles, 23 de enero de 2013
viernes, 18 de enero de 2013
Decía Remorino...
Sí, por cierto... decía Remorino que todo iba a andar fenómeno.
Con un pie en la casilla del ocho de la rayuela.
Con un pie en la casilla del ocho de la rayuela.
lunes, 14 de enero de 2013
To be left alone...
Entre cuatro paredes que parecen ceñirse sobre uno mismo, el
primer impulso a seguir es el de abrir la ventana al frío del invierno. El
siguiente es la huida que empieza por ponerse un buen par de botas y sigue al bajar
las escaleras corriendo, atrapar el abrigo al vuelo, pasarse la manga derecha
antes de abrir la puerta y la izquierda después de cerrarla tras de sí. Luego,
sin aminorar la marcha, también se bajan de un salto los escalones que quedan
hasta el portal que da a la calle y, casi sin respirar, se echa a correr en la
noche para seguir caminando junto a las vías, siguiéndolas un poco como The Station Agent pero por ir a algún lugar
y sentir de nuevo el aire que no entraba bien tan sólo unos minutos antes.
Estos impulsos, tan naturales y tan adentro... se quedan
encerrados en una vía de escape alternativa, aquella que consiste en no abrir
la boca, de no cruzarse con nadie ni de hacer caso... pero sí de reconstruir
entornos propios, de ponerse kimono o de seguir desnuda, de sentir el aire frío
en la piel, de oler el invierno o seguir escuchando las notas que invaden el
salón con su luz cálida, de leer las palabras de otros impresas en papel o perderse
en una mirada sin palabras y que al siguiente despertar todo vuelva a ser
libertad en calcetines, casi sin ropa, entre pelos y lametones para decir que
estamos aquí y con cafeteras y sartenes esperando para volver al sol con ricos
sabores y notas de Sigur ros.
Ahora toca dejar los sueños para la noche, hoy es hoy y ya ha empezado, wanting to
be left alone or not, el sol ha salido y en esta mañana de enero es esa
naranja la que le ha dado color. Vayamos a dar un paseo para seguir con los
quehaceres de la jornada, la música en los bolsillos del vestido y el abrigo
bien cerrado hasta arriba.
jueves, 20 de diciembre de 2012
¿Pero dónde estarán ahora?
Recuerdo tu mala letra ortográficamente perfecta, recuerdo
tus palabras, aquel paisaje con sus picos, los sellos de colores y aquellos
estampados, tus dibujos e inscripciones. Recuerdo aquel hombre feo, barbudo,
oscuro y terrible como si lo tuviera delante de los ojos. Recuerdo haber dejado pegados por un segundo mis labios en tus palabras escritas. Si mi memoria no me falla,
cogí aquellas postales y las acerqué a mi pecho con cuidado de no doblarlas en
aquel breve abrazo. ¿Pero dónde estarán ahora?
Las echo en falta igual que a la capacidad pulmonar que
debería tener y no tengo. Mi pulso se acelera, me sudan las manos, tengo miedo.
Están ahí, en algún lugar. ¿Pero dónde?
Ahora que parece haber algo de orden, todo se ha convertido
de nuevo en un caos. Solo que esta vez, el caos de esta habitación es
invisible.
Venga, un poco de esfuerzo: respiremos con lo que nos queda
de pulmones. Busquemos la luz blanca que recorre nuestro cuerpo. Recorramos con
los sentidos y lo que queda de memoria cada gesto, cada movimiento y y el más mínimo desplazamiento.
Un poco de chocolate entre medias no vendrá mal. Concentración. Seriedad. Un
poco de serenidad. Otra bocanada de aire que se va soltando poco a poco por la
boca con una certeza a medias que empieza a brillar:
«Tienen que estar ahí, entre las páginas de aquellos libros
de tapa negra y roja que marqué de madrugada».
lunes, 3 de diciembre de 2012
Un poco de Lev
«Me parecía claro y sencillo que había que vivir para ser feliz y creía que en el futuro habría mucha felicidad. Como si de pronto nuestra vieja y lúgubre casa de Pokróvskoe se hubiese llenado de vida y de luz».
La felicidad conyugal - Lev Tolstói
martes, 6 de noviembre de 2012
Retrouvé sur plusieures pages
« - Tu sais ce qu'elle me reprochait ? Elle me reprochait d'être trop bavard. Tu te rends compte ? Moi... Trop bavard ! C'est incroyable, non ? Mais c'était vrai pourtant... Je posais ma tête sur son ventre et je parlais. Je parlais pendant des heures. Des jours entiers, même. J'entendais le son de ma voix devenue si grave sous sa peau et j'aimais ça. Un vrai moulin à paroles... Je la soûlais. Je la noyais. Elle riait. Elle me disait, mais, chut, ne parle pas tant, je ne t'entends plus. Pourquoi est-ce que tu parles comme ça ? »
Anna Gavalda
Je l'aimais, pages 77 et 78.
Anna Gavalda
Je l'aimais, pages 77 et 78.
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